De una forma simplificada, podemos decir que el metabolismo de nuestro organismo corresponde a la suma de todos los procesos físicos y reacciones químicas que se producen en él y permiten la vida. Se descompone en anabolismo (procesos de construcción) y catabolismo (procesos de destrucción). Está relacionado con la elaboración, transformación y degradación de moléculas, involucrando un complejo sistema de producción y consumo de energía, y soporta la totalidad de los procesos del organismo, tales como la alimentación, la gestión de sustancias vitales (azúcar en la sangre, los electrolitos, el oxígeno, etc.), de los tóxicos y otros contaminantes, de las hormonales y el mantenimiento de la homeostasia y de los grandes parámetros vitales (la presión arterial, la temperatura...) es decir todo lo relacionado con la maquinaria celular del organismo.
Trabajar en el plano bioquímico, es actuar sobre el metabolismo y la homeostasia del individuo con suplementos nutricionales y remedios naturales. Incluyen alimentos, vitaminas, oligoelementos, plantas, sales, aceites esenciales, enzimas y mucho más. Numerosas terapias no-convencionales, tales como la fitoterapia, los sales de Schüssler, la nutrición ortomolecular, la oligoterapia o la homeopatía nos aportan sus conocimientos como una ayuda valiosa en la determinación y la suplementación del organismo con dichas sustancias. En ese plano, se testan también los diferentes "tóxicos" del organismo, como pueden ser los metales pesados, los aditivos de la alimentación, los radicales libres o los alérgenos alimentarios, así como las posibles vías de detoxificación y de drenaje de los mismos.