Con los nuevos y numerosos avances de la física cuántica, parece que la materia tal como la concebimos no exista y que todo sea, al final, pura energía. Sin entrar en el debate, sabemos que cualquier proceso fisiológico precisa de un sustento energético y que nuestro cuerpo físico genera también un campo electromagnético (medible científicamente con precisión) que interactúa con otros campos energéticos en su alrededor.
Muchos bloqueos pueden afectar a los diferentes centros y canales energéticos del cuerpo. Al no poder apreciarse fácilmente, no suelen estar contemplados por la medicina convencional y quedan sin atenderse. De hecho, son cada vez más las corrientes de pensamiento según las cuales el desarrollo de las enfermedades empiezan en el plano energético.
La kinesiología nos permite testar los aspectos energéticos del cuerpo del paciente que no son observables ni palpables: gracias al test muscular, somos capaces de encontrar las perturbaciones e identificar la mejor manera de corregir el desequilibrio energético.
Dentro de la dimensión energética del ser humano, podemos considerar y equilibrar tanto la energía extra-corporal (el aura o cuerpo sutil), como la energía intra-corporal que son los 7 chacras y los meridianos/nadis energéticos (de la medicina tradicional china/ayurvédica).
Las herramientas en las que se respalda la kinesiología en este plano son, entre otras muchas, la medicina tradicional china (con la acupuntura), el Tai chi, el Qi gong, el Reiki, la vibro-acústica o los pares bio-magnéticos. La kinesiología permite identificar también las influencias externas no visibles, pero sí perjudiciales, tales como las geopatías (lineas de Hartmann, lineas de Curry..) o la contaminación electromagnética (ondas electromagnéticas como Ondas TV, bluetooth, ondas telefonicas GPRS y/o Wifi)